Motivos para reciclar aluminio
Preservación de los recursos naturales
Los recursos naturales son finitos y la producción del aluminio primario necesario para fabricar latas nuevas conlleva el empleo de recursos naturales como bauxita, carbón, gas natural o petróleo crudo, entre otros.
Ahorro de energía
El proceso para la fabricación de una lata reciclada implica una reducción de aproximadamente el 95% de energía, en comparación con la energía utilizada durante el proceso de fabricación de aluminio primario.
Reducción de una huella de carbono
Cuando hablamos del ahorro en el consumo energético es común pensar exclusivamente en el beneficio económico, sin embargo, más allá del ahorro económico, el proceso de reciclado del aluminio produce únicamente el 5% del dióxido de carbono en comparación con el CO2 generado por la producción de aluminio primario. También habría que sumar la reducción de las emisiones durante el ciclo de extracción y transporte de las materias primas.
Reducción de la contaminación de suelos y aguas
Más allá del consumo energético en la elaboración de metales a partir de los recursos vírgenes, la fabricación del aluminio implica la generación de residuos que contaminan el suelo y el agua que son evitados completamente si se recicla el aluminio. Una lata de aluminio libertada al medioambiente tarda un mínimo de 10 años en degradarse y convertirse en óxido de hierro. Ese tiempo puede aumentar en función de las pinturas, tintes o tratamientos aplicados al metal para aumentar su resistencia y durabilidad. Además, el aluminio contamina el agua y hay estudios que han demostrado, entre otros efectos, que la presencia de 0,1 mg/l de aluminio en agua incrementa el riesgo de desarrollar Alzheimer.